Hace apenas unas semanas, el Museo Americano de Historia Natural colgó en la red este espectacular video. Una reconstrucción informática que muestra un viaje desde la superficie de la tierra hasta los límites del universo conocido.
Lo que hace que este vídeo sea único y diferente a la mayoría de los que
se han hecho hasta ahora es que todo lo que en él aparece está basado en
datos reales. Es decir, que no se trata de un vídeo "artístico" realizado
según simples criterios estéticos, sino de una auténtica reconstrucción,
pieza a pieza, de todo lo que sabemos sobre el universo en que vivimos.
Todo, desde las trayectorias de los satélites que orbitan la Tierra, hasta
la posición de todas las estrellas, galaxias o lejanísimos quasares, está
basado exactamente en los datos que tenemos sobre cada uno de esos
objetos. O para ser más precisos, en los datos del Sloan Digital Sky
Survey, que componen la que quizá sea la visión más completa del universo
de que disponemos hasta el momento.
A pesar de todo, y debido a la posición geográfica en la que se encuentra
el telescopio de dos metros y medio del Apache Point Observatory, en Nuevo
México, que es el que utiliza el Sloan Digital Sky Survey, existen zonas
"oscuras", es decir, áreas del universo que el telescopio, físicamente, no
puede observar. Por eso, en el vídeo, la distribución de las galaxias
observadas tiene la forma de dos conos unidos por la punta (el punto de unión es la Tierra), y el resto aparece en negro.
En total, el trabajo comprende casi un millón de galaxias y más de 120.000
quasares. El viaje, que comienza en el Himalaya, termina en el límite
mismo de lo que podemos observar con los instrumentos más potentes de ue
disponemos, los ecos del Big Bang, a 13.700 millones de años luz de
distancia, y sirve para que todos nos demos cuenta, de una forma directa y
visual, de lo insignificantemente pequeño que es nuestro mundo, incluso
nuestra galaxia, si se compara con todo lo que hay "ahí fuera"...